ARTICULO:
LA VIDA: ¿entre tus manos?
“Dios,...mi embrión vieron tus ojos…en tu libro estaban escritas, todas aquellas cosas formadas, sin faltar una de ellas…”
Salmos 139:16
Una sociedad libre, pluralista y abierta ha de fundarse sobre la verdad y el bien. Debe afirmar, promover y custodiar efectivamente el primero de los derechos fundamentales de todos sus miembros, “el derecho a la vida”. Una sociedad, que promulga leyes que niegan el derecho a la vida de algunos de sus ciudadanos, no está construida sobre la verdad y el bien; por tanto, carece de futuro.
Todos hemos recibido la vida como un don. Y la vida, que hemos recibido como don, nos constituye a cada uno en don para los demás. El aborto nos importa a todos, porque tiene consecuencias sociales para todos. En cada aborto realizado, son eliminados quienes estaban llamados a ser un don para los demás y el don que con ellos y en ellos se nos quería comunicar.
En el que es abortado, ¿qué bienes nos iban a llegar a todos y hemos perdido? Cada aborto, tiene inevitablemente una gran repercusión social para el presente y para el futuro. ¿Cómo responder al aborto? ¿Con pasiva resignación? ¿Con un corazón frío? ¿Afirmando que nada puede cambiar?,….. ¡NO!
Es preciso actuar renovada e incansablemente. En la sangre de Cristo muerto y resucitado, para nuestra salvación tenemos la certeza de que la cultura de la vida vencerá. “Que el Señor, nos ayude con su gracia a disipar las profundas tinieblas, que opacan la conciencia de los hombres de nuestro tiempo. Y que la luz de la verdad, una luz que emerge de la razón y revelación, comience a brillar en nuestro horizonte”.
