Un biofilm es la forma de crecimiento más frecuente de las bacterias y se definió en un principio como una comunidad de bacterias adheridas a una superficie sólida e inmersa en un medio líquido (Costerton 1987). Posteriormente, Costerton definió el biofilm como: «una comunidad bacteriana inmersa en un medio líquido, caracterizada por bacterias que se hallan unidas a un substrato o superficie, o unas a otras, que se encuentran embebidas en una matriz extracelular producida por ellas mismas, y que muestran un fenotipo alterado en cuanto al grado de multiplicación celular o la expresión de sus genes».
Los biofilms se definen como comunidades de microorganismos que se desarrollan en una superficie inerte o bien en un tejido vivo. Se adhieren por medio de matrices extracelulares generalmente constituidas por exopolisacáridos. Estos pueden estar formados por diversos microorganismos (de igual o diferente género) y representan formas de organización supracelulares que les confieren propiedades especiales para su supervivencia, sobre todo cuando las condiciones del medio son hostiles.
Esta definición caracteriza las propiedades del biofilm y se diferencia de la desarrollada por Costerton en 1987: bacterias o comunidades bacterianas unidas o fijadas a una superficie en un medio ambiente acuático, embebidas en una matriz o glicocálix.
Los biofilms bacterianos se han propuesto como agentes causales de múltiples enfermedades infecto-contagiosas, especialmente en aquellas infecciones reincidentes y persistentes. Por otro lado, se ha relacionado a los biofilms con el incremento de la resistencia a los antibióticos en ciertos grupos de bacterias. Por si fuera poco, también es muy frecuente encontrarlos íntimamente asociados con algunos dispositivos como prótesis y catéteres, por mencionar unos ejemplos.
Para las bacterias, los Biofilms son una herramienta de supervivencia importante, que consisten en capas comunales de células bacterianas unidas a una superficie líquida o sólida. Persisten de forma obstinada, obstaculizando el tratamiento con antibióticos. Físicamente, un biofilm, forma una estructura más fuerte y menos accesible que una colonia de bacterias agrupadas sin estructura, y metabólicamente, se cree que las células del biofilm, funcionan en un modo de ahorro energético.
Los biofilms se definen como comunidades de microorganismos que crecen embebidos en una matriz de exopolisacáridos y adheridos a una superficie inerte o un tejido vivo (Figura 1). Un ejemplo cotidiano de biofilm lo constituye la placa dental, cada día nos esforzamos por combatir la película de bacterias que recubre la superficie de los dientes para evitar un desarrollo excesivo de microorganismos que puede provocar un deterioro del esmalte dental. La capacidad de formación de biofilm no parece estar restringida a ningún grupo específico de microorganismos y hoy se considera que bajo condiciones ambientales adecuadas todos los microorganismos son capaces de formar biofilms.
Cuando las bacterias colonizan tejidos vivos, utilizan mecanismos de adhesión para evitar ser eliminadas con los flujos naturales como el moco nasal o vaginal y el flujo de alimentos, o por fuerzas mecánicas como el estornudo, la masticación o el peristaltismo intestinal.
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